Batman: fantasmas, memoria y locura

// Por Juan Mattio

1- Me gustaría poner en relación cuatro episodios de Batman. No se trata de un análisis exhaustivo sino de construir un breve inventario de algunas regularidades. El problema de la herencia, el trauma infantil, el fantasma, la locura y la tradición gótica.

2- Creo que el episodio escrito por Grant Morrison e ilustrado por Dave McKean, que apareció en 1989 con el título de “Asilo Arkham”, es el que elabora estos problemas de manera más nítida. Si bien Alan Moore (La broma asesina”, 1988. Ilustrado por Brian Bolland) ya se centra en la demencia del Joker, es Morrison quien toma toda una institución psiquiátrica como es Arkham,  con el objetivo de generar ideas sobre el propio Bruce Wayne. David Fernández dice, en un prólogo al “Asilo Arkham”: “Porque más que lugares físicos, las estancias de este asilo representan el catálogo de funciones psicológicas, rasgos y obsesiones de la mente de Batman” ¿Por qué? Primera tesis: Batman es un evento generado en la memoria de Wayne, es un duelo mal resuelto, es la pura melancolía.

3- Casi todas las ficciones que retoman la figura de Batman se centran en la tríada formada con la infancia dañada por el asesinato de sus padres, la actualidad de violencia, fobia social, doble personalidad, etc. y la memoria como correa de trasmisión entre presente y pasado. Una correa que tiende a la desfiguración y el desplazamiento.

4- En “La broma asesina”, el Joker secuestra al jefe Gordon después de violar y disparar contra su hija Bárbara. Gordon pierde el conocimiento y cuando despierta, empieza a recordar. Entonces el Joker le dice: “Recordar es peligroso. El pasado me parece un lugar tan repleto de ansiedad y preocupaciones. Supongo que podríamos llamarlo pretérito imperfecto, jajaja. La memoria es muy traicionera, un instante hace que te pierdas en una feria de placeres con intensos olores de tu niñez, los brillantes neones adolescentes, todos esos algodones de azúcar sentimentales y al siguiente te conduce a otra parte, un lugar al que no quieres ir, un lugar oscuro y frío, lleno de humedad y ambiguas siluetas de todo aquellos que creías olvidado. Los recuerdos pueden ser pequeñas bestias viles y repulsivas, como los niños supongo. Pero, ¿podemos vivir sin ellos? Los recuerdos son los cimientos de la razón. ¡Si no somos capaces de afrontarlos, negamos la razón misma! Aunque ¿por qué no hacerlo? Tampoco es que tengamos un contrato que nos vincule a la racionalidad. No hay una cláusula de cordura. Así que, al sentirte como un pasajero de un horrendo tren de pensamientos que se dirige a lugares insoportables del pasado, recuerda que siempre quedará la locura. La locura es una salida de emergencia”.

5- Frank miller, en cambio, pone a Wayne en una escena clave en “Año Uno” (de 1988. Ilustrado por David Mazzucchelli). Bruce todavía no encontró el modo de convertirse en el vengador de sus padres y desués de una pelea vuelve a la mansión herido, sangrando. Evalúa dejarse morir porque “Padre, he intentado tener paciencia. He intentado esperar. Pero debo saberlo. ¿Cómo, padre? ¿Cómo hago? ¿Qué utilizo para asustarlos?”. La escena podría remitir a Hamlet, a la invocación del fantasma del Rey que acá no aparece y no indica cuál es el camino hacia la venganza que es, también, el camino a la restitución (poner al derecho lo que está torcido). El joven heredero, la locura (fingida o real, quién sabe), la doble racionalidad (es un empresario, es un justiciero), la ética ambivalente. Batman es Hamlet.

6- Derrida repara en que el padre aparece en Hamlet dentro de una armadura. A eso llama “efecto visera”, donde la dinámica del fantasma consiste en no ver a quien nos mira y por eso su presencia desincroniza. Este algún otro espectral nos mira, nos sentimos mirado por él, fuera de toda sincronía, antes incluso y más allá de toda mirada por nuestra parte conforme a una anterioridad absoluta. El efecto visera es desde el que heredamos la ley (sentirnos vistos por una mirada con la que será siempre imposible cruzar la nuestra). “¿Cómo, padre? ¿Cómo hago?”

7- Creo que es esta posición de Batman como heredero y como huérfano la que podría ayudarnos a construir una teoría sobre las presencias fantasmales. Mark Fisher dice “Si los fantasmas son reales, no es porque son sobrenaturales; y si los espectros son psicoanalíticos, esto no implica decir que puede ser reducidos a lo psicológico”. Lo que está en juego son los modos de supervivencia del pasado. Frank Miller cierra la escena hamletiana con la irrupción de un murciélago en la habitación. Bruce Wayne entiende que debe convertirse en Batman. La segunda identidad como síntoma.

8- Derridá define la hauntología “como el estudio de lo que se repite sin nunca haber estado presente en primer lugar” donde “lugar” equivale acá a una posición temporal y no espacial. Nada ocupa el punto de origen y lo que asedia (haunts) persiste sin nunca haber existido.

9- Lo que me interesa de “Fantasmas” (Sam Lieth, 2010), es su capacidad de reorganizar el problema. Una serie de asesinatos a mendigos abren la historia. La criatura que llaman fantasma habla con Batman: “Fui engendrado por el amor y lo perdido”, dice. Estamos frente a una criatura generada por los duelos. La criatura tiene, por supuesto, acceso a los recuerdos de Bruce Wayne: “Te arrebataron a alguien demasiado pronto. Yo estaba ahí”. Es el único oponente que no le habla a Batman sino a Wayne. No hay secreto bajo la máscara para él. Pero el fantasma no es lo que hace daño sino el que ronda cuando un daño fue hecho. Asedia sin nunca haber existido. Batman recuerda el asesinato de sus padres: “Estoy sobre el horizonte mirando atrás. Pero no hay criatura. Solo esa noche. Siempre la misma. Grabada a fuego. Una pesadilla que explota de nuevo, una y otra vez. Y entonces, como siempre, cuando cae la última perla estoy arrodillado cerca de ellos. Y aún así…” Lo que se repite sin nunca haber estado presente en primer lugar.

10- Acá el fantasma no es el fantasma del padre. Es una criatura genérica, alimentada por el daño y el dolor, un evento tan social como individual. Su sustancia (el olor a pólvora como rastro de su presencia) es lo que está presente en la violencia urbana que insiste y se despliega sobre la ciudad. El fantasma de Kieth tiende a despersonalizarse, reuniendo en un solo ente la multitud de fantasmas. Claudio, el asesino con nombre, es reemplazado por la violencia, una fuerza abstracta. Contra eso lucha Batman desde lo que podríamos llamar la «posición Hamlet«.

11- “En la neurosis se evita, como huyendo de él, un trozo de la realidad, que en la psicosis es elaborado y transformado. En la psicosis, a la fuga inicial sigue una fase activa de transformación, y en la neurosis, a la obediencia inicial, una ulterior tentativa de fuga. O dicho de otro modo, la neurosis no niega la realidad; se limita a no querer saber nada de ella. La psicosis la niega e intenta sustituirla”. Freud en «La pérdida de la realidad en la neurosis y en la psicosis», 1924. ¿Dónde está Batman? ¿Es su mecanismo la huida o el reemplazo de la realidad?

12- En Asilo Arkham” todo lo que había sido insinuado de pronto estalla. Los “villanos” toman el hospital psiquiátrico y negocian la libertad de los rehenes a cambio de que Batman pase una noche con ellos. El trabajo de McKean libera las figuras del realismo y todo se vuelve caótico y perturbador. Antes de aceptar, Batman le dice al jefe Gordon: “Tengo miedo que el Joker esté en lo cierto sobre mi. A veces… pongo en duda lo racional de mis actos. Y me asusta que cruzar las puertas de ese hospital psiquiátrico… entrar en Arkham y dejar que esas puertas se ciertas tras de mi sea como volver a casa

13- En paralelo a esta trama se cuenta la historia de Amadeus Arkham, el fundador del asilo. Un psicólogo de principios del siglo XX influenciado en partes iguales por Carl Jung y el ocultista Aleister Crowley. Amadeus es hijo de una madre enloquecida por la casa (como si el espacio pudiera poseer a sus habitantes, algo similar a Jack y el hotel Overlook en “El resplandor”) que termina suicidándose.

14- Pero las desgracias de Amadeus no terminan en su madre. Su mujer y su hija son atacadas y asesinadas por Mad Dog, un criminal escapado de la cárcel y que será poco después su propio paciente y el primer interno del asilo. En el aniversario del asesinato, Amadeus Arkham decide terminar con la vida de Mad Dog y hacerlo pasar como un accidente de la terapia de electroshocks.

15- “Así como el duelo mueve al yo a renunciar al objeto declarándoselo muerto y ofreciéndole como premio el permanecer con vida, de igual modo cada batalla parcial de ambivalencia afloja la fijación de la libido al objeto desvalorizando este, rebajándolo; por así decir, también victimándolo. De esa manera se da la posibilidad de que el pleito [Prozess] se termine dentro del inconsciente, sea después que la furia se desahogó, sea después que se resignó el objeto por carente de valor. No vemos todavía cuál de estas dos posibilidades pone fin a la melancolía regularmente o con la mayor frecuencia, ni el modo en que esa terminación influye sobre la ulterior trayectoria del caso”. Freud en «Duelo y melancolía» de 1917.

16- Creo que Morrison se sirve de Amadeus para generar un espejo para Bruce Wayne. Un psicólogo que es también un niño traumado, un filántropo que es también el sobreviviente de la violencia social. Está en juego el tópico de la batalla interior entre venganza y justicia. El superhéroe es quien se mantiene dentro de los confines de la justicia sin excederse ¿es eso Batman?

17-  Por otro lado, todos los oponentes de Batman son encerrados no en la cárcel sino en una institución psiquiátrica. No transgreden el código penal sino el «ideal regulatorio«, como lo define Foucault. Son monstruos morales (y a veces también monstruos físicos): “El monstruo es el gran modelo de todas las pequeñas diferencias. Es el principio de inteligibilidad de todas las formas -que circulan como dinero suelto- de las anomalías.

18- En los umbrales del siglo XIX aparece el monstruo moral que invierte la geometría anterior: ahora no es criminal ser un monstruo sino que se funda la sospecha sobre que todo criminal, en el fondo, es un monstruo. La naturaleza patológica del crimen está relacionada con el principio de inteligibilidad del nuevo Estado, un hombre que niega el interés común en función de su propio interés, un hombre que corre el peligro de ser castigado, un hombre que ignora el punto supremo del contrato social ¿No trae consigo al viejo hombre de los bosques portador del arcaísmo fundamental anterior a la sociedad? ¿El criminal no es precisamente la naturaleza contra natura? ¿No es el monstruo?

19- Los villanos de Batman son monstruos que se hacen legibles a través de la cuadrícula patológica más que la cuadrícula legal. Su villanía se funda siempre por un trauma (el Joker, por ejemplo, perdió a su mujer y a su hija en un accidente doméstico), todos han construido síntomas específicos: un disfraz o atuendo, un método para hacer daño, una doble identidad (Dos Caras es, tal vez, el que lleva más lejos esta posición porque su propia cara está dividida y pone así de manifiesto la escisión en el sujeto), y todos están ejerciendo una especie de revancha contra quien consideran el culpable de sus desgracias: el cuerpo abstracto de la comunidad.

20- Pero quedan una serie de pregunta abiertas: ¿hay una posesión del Asilo Arkham sobre sus internos?, ¿es la casa la que actúa a través de ellos como el Hotel Overlook parece actuar sobre Jack en El resplandor?, ¿es Elizabeth Arkham -madre de Amadeus- el fantasma que recorre la institución psiquiátrica para atizar el fuego de dolor que cada interno guarda en su memoria?

21- La familia emerge en Freud como estructura hauntológica, dice Fisher. El niño es el padre del hombre. Es una estructura circular. Freud muestra que el Santo Padre -Yavé- es un Santo Fantasma, una deidad espectral, que solo puede afirmarse a través de su ausencia física. Hay entonces dos padres: el obsceno, que tiene acceso al goce total y el Padre de la Ley, el orden simbólico, que prohíbe y mortifica.

22- La “demencia patriarcal” sucede en la medida que el hotel logra intoxicar a Jack. Afectado por las fantasías, Jack desciende al ICC -donde no hay tiempo- pero no es su propio inconsciente (micro historia) sino el inconsciente del  hotel (macro Historia).  El tiempo suspendido del Overlook rompe el tiempo secuencial del reloj y lo sustituye por la fatalidad de la repetición.

23- “La influencia compulsiva más intensa –escribe Freud en «Moisés y la religión monoteísta» de 1939– proviene de aquellas impresiones que alcanzaron la época en que no podemos atribuir receptividad al aparato psíquico. Del hecho  mismo no cabe dudar, pero es tan asombroso que quizá la comparación con una impresión fotográfica, que puede ser desarrollada y mudada en una imagen luego de un intervalo cualquiera, nos facilite entenderlo”.

24- La violencia ha sido grabada en el aparato psíquico de Jack (o del Joker o de Batman) mucho tiempo atrás, en la infancia. Pero requiere de los “espacios espectrales” del Overlook para que esas impresiones pasen de ser una exposición a ser una imagen, un acto real de violencia.

25- Creo que algo similar podemos pensar de los internos del Asilo Arkham. Su violencia articula el trauma personal con el espacio social, todos ellos conviven bajo el manto del fantasma de Sam Kieth, una presencia que ronda sobre todo daño y sobre toda violencia como instigador invisible. El tiempo histórico está quieto y todas las figuras se mueven dentro del loop del inconsciente.

26- En el final del recorrido, Morrison pone al Dr. Cavendish que después de leer el diario de Amadeus intenta matar a Batman: «Eres tu -le dice- quien ha alimentado este lugar con las desdichadas almas de los locos durante años. Quien ha nutrido esta hambrienta casa, ¿lo ves?»

27- Terminemos con una reflexión del Joker en “La broma asesina”: “He confirmado que no existe diferencia entre todos los demás y yo. Basta con un mal día para que el hombre más cuerdo del mundo enloquezca. A esa distancia está el mundo de mi. A un mal día. Tú también tuviste tu mal día, ¿cierto? Sé que lo es. Lo intuyo. Tuviste un mal día y lo cambió todo. ¿Por qué sino ibas a disfrazarte de rata voladora? Tuviste un mal día y te volvió tan loco como a cualquiera, pero te niegas a admitirlo. Necesitas seguir fingiendo que la vida tiene sentido, que hay algún motivo para tanta lucha”.

28- La literatura gótica nace en el siglo XVIII con «El castillo de Otranto» de Horace Walpole. Su relación con la arquitectura (Es decir, con la administración política del espacio) y con la historia de fantasmas, es fundante. Por principio constructivo, no sucede en la misma época en la que se encuentra el lector y se traslada a escenarios pasados ambivalentes. El mecanismo de lo embrujado -lo que está poseído, lo que está dominado por una fuerza invisible, lo que está siendo hablado, etc.- es una de sus preocupaciones centrales.

29- ¿Qué pasa si trasladamos la lógica de Asilo Arkham de Morrison a toda Gotham? En esa ciudad donde los padres de Batman fueron asesinados y él creció para vengarlos. En ese escenario donde aparecen, uno detrás de otros, sus enemigos que son, también, sus obsesiones. Ese territorio donde todos parecen gobernados por sus propios fantasmas y construyen identidades dobles. Ese espacio donde está emplazada la mansión de la familia Wayne, la casa que esconde la doble arquitectura que responde a la necesidad de su dueño para desplegar su doble personalidad.

30- Segunda tesis: Ciudad Gótica es el inconsciente desplegado de Bruce Wayne. Un espacio onírico donde Bruce revive, una y otra y otra vez, el asesinato de sus padres y accede a la fantasía del acto de venganza, rodeado de espectros, alejado para siempre del mundo real. El inconsciente como feria de atracciones donde conviven los monstruos, la magia y los simulacros de violencia. Batman sería entonces el único habitante de Gotham, una ciudad alucinada de la que no hay salida.

// La primera imagen pertenece a David Muzzucchelli y la segunda a Dave McKean.