Ciberpositivx

Por Nick Land y Sadie Plant

1994

La catástrofe es el pasado desmoronándose. La anástrofe es el futuro creándose. Vista desde dentro de la historia, la divergencia está alcanzando proporciones críticas. Desde la matriz, la crisis es la convergencia malinterpretada por la humanidad. Los medios de comunicación están repletos de historias sobre el calentamiento global y el agotamiento del ozono, el VIH y el SIDA, plagas de virus de software y drogas, la proliferación nuclear, la desintegración planetaria de la gestión económica, la descompsición de la familia, las olas de migrantes y refugiadxs, el hundimiento del estado nación en su demencia terminal, sociedades desaherrojadas por la clase baja, núcleos urbanos en llamas, suburbios amenazados, fisión, esquizofrenia, pérdida de control.

No es de extrañar que se diga que la tierra se precipita hacia la catástrofe. Cambio climático, colapso ecológico e inmunitario, agitación ideológica, guerra y terremoto: California está esperando el gran terremoto. Esta es una era de colapsos y catástrofes.

Podrida por contagios digitales, la modernidad se está desmoronando. Lenin, Mussolini y Roosevelt concluyeron el humanismo moderno agotando las posibilidades de planificación económica. El capitalismo desbocado ha roto todos los mecanismos de control social, accediendo a alienaciones inconcebibles. El capital se clona a sí mismo con creciente desprecio por la herencia, convirtiéndose en retroalimentación positiva abstracta, organizándose a sí mismo. Las finanzas turbulares derivan a través de la red global.

Wiener es uno de los grandes modernistas, que define la cibernética como la ciencia de la comunicación y el control; una herramienta para el dominio humano sobre la naturaleza y la historia, una defensa contra la ciberpatología de los mercados. Su propaganda contra la retroalimentación positiva, cuantificándola como amplificación dentro de una métrica invariable, ha sido muy influyente, estableciendo una cibernética de estabilidad fortificada contra el futuro. No hay espacio en dicha teoría para algo verdaderamente ciberpositivo, sutil o inteligente más allá de la objetividad requerida para la comprensión humana. Sin embargo, más allá del horizonte de eventos de la ciencia humana, incluso la investigación de objetos autoestabilizadores o cibernegativos está inevitablemente envuelta por procesos exploratorios o ciberpositivos.

El moderno Sistema de Seguridad Humana incluso podría haber aparecido con la visión subliminal de Wiener de que todo lo ciberpositivo es un enemigo de la humanidad. Evolucionando desde el trabajo en sistemas de guía de armamento, fue un intento de esclavizar a la cibernética a una tecnología de defensa general contra la invasión alienígena. La cibernética debía mantenerse bajo control, bajo un control que no era cibernético. Es como si su pensamiento estuviera guiado por un tropismo ciego de evasión, alejado de otro proceso más profundo y desbocado: de una técnica que pierde el control y una comunicación con el afuera del hombre.

La cibernética de la seguridad ha suplantado a la crítica de la alienación, el gran motivo de la economía humanista, que durante mucho tiempo se había convertido en una búsqueda cada vez más inútil de la fuente del control corporativo. La alienación solía diagnosticar la condición de una población que se volvía extraña para sí misma, ofreciendo un pronóstico que aún prometía recuperación. Todo eso ha terminado. Todxs somos extranjerxs ahora, ya no alienadxs sino alienígenas, simplemente engañadxs en una lealtad desmoronada con tradiciones entrópicas.

¿A qué podríamos desear regresar? Heidegger completó la degeneración de la autenticidad en neurosis xenocida. El Ser ha muerto en el búnker del führer, y la pureza le pertenece completamente a la policía. La metrópoli capitalista está mutando más allá de toda nostalgia. Si lxs niñxs esquizoides de la modernidad están alienadxs, no es como sobrevivientes de un pasado pastoral, sino como exploradores de una inminente post-humanidad.

En las ciudades, las calles comenzaron a zumbar y los almacenes fueron repoblados por cyborgs felices por el futuro. Las zonas urbanas sintetizadas por la alienación lo han rediseñado como éxtasis. La ciudad se ha convertido en un nexo de tráfico, la plataforma de lanzamiento para viajes extraños, y el cyberpunk se ha convertido en su realismo. Ya no es una ubicación geográfica, sino una terminal del ciberespacio: una puerta de entrada al plano virtual. Las cosas cambian por completo con el descubrimiento de Gibson de que viajar en el ciberespacio es lo mismo que recibir información. El exterior de la ciudad ya no es un pasado heredado naturalmente, sino un futuro transmitido digitalmente.

Con destino hacia la Interzona, Burroughs se embarcó en el viaje del yagé (ayahuasca) y la ciudad del futuro acudió a él, repleta de drogas y enfermedades del futuro. El yagé es un viaje en el espacio-tiempo, pasando de las náuseas a la sobrecarga de información, demasiada velocidad. Las escenas urbanas de las cartas de yagé primero infectan el almuerzo desnudo y continúan extendiéndose. Las ciudades de la noche roja se propagan viralmente por todo el planeta, reprogramando la máquina blanda e implantando pensamientos extraños. Burroughs surge de la convergencia de drogas y enfermedades. La plaga comienza a transmitir información.

Los indios de América del Sur tienen otras drogas viajeras, incluida la coca, que evaporan las señales de deficiencia de sustento. La industria de refrescos de América del Norte no tardó en darse cuenta de que Coca-Cola es eso, la pausa que refresca, el levantón alegre. La cocaína enganchó al mundo a Coca-Cola, y así reeducó al capitalismo del siglo XX sobre los mercados. La adicción es el caso paradigmático del refuerzo positivo, y el consumismo es la propagación viral del mecanismo abstracto de la adicción. Cuanto más haces, más quieres: retroalimentación desbocada. A menudo se lo trata como si fuera una enfermedad. Cuando la compañía Coca-Cola dejó de traficar cocaína, los carteles de la droga sudamericanos se hicieron cargo.

Al igual que la coca, la MDMA hace a un lado al hambre y la falta. Un mensaje codificado del final de la demanda, fue descubierto a principios de siglo y clasificado como un supresor del apetito. Éste fue, por decir lo menos, un descifrado insuficiente de su diseño.

Emergen patrones en los espacios frescos de la MDMA, misteriosas convergencias diseñadas para ser descubiertas. El azar es otra cosa en el futuro. La cultura del caos se sintetiza con una neuroquímica artificial. El ritmo de la máquina despega con control.

En la fase final de la historia humana, los mercados y las técnicas se cruzan en una huida interactiva, desencadenando la cultura del caos como una unidad de respuesta rápida y convergiendo en medicamentos de diseño con mayor velocidad y sofisticación. Sampleando, remezclando, sonido anónimo e inhumano, la mujer convertida en cyborg y llevada a la locura: el wetware empalma con el tecno.

El capitalismo no es una invención humana, sino un contagio viral, replicado de manera cibernética a través del espacio post-humano. Los procesos de diseño propio son anastróficos y convergentes: hacer las cosas antes de que tengan sentido. El tiempo se vuelve raro en un espacio de autoorganización táctil: el futuro no es una idea sino una sensación.

1992 fue diseñado como un año de integración de la seguridad europea, y a medida que todo el sistema se une, cada vez es más informativo simular el pensamiento de la policía. Desde la perspectiva del sistema de seguridad, los invasores parecen enormemente favorecidos. Las entidades corporativas de todas las escalas (cuerpos, empresas, estados y naciones, incluso el planeta) parecen amenazadas por alienígenas peligrosxs. Terroristas, traficantes de drogas, inmigrantes ilegales, lavadorxs de dinero y saboteadorxs de información están camuflados en los flujos del tráfico transfronterizo, propagando insidiosamente sus plagas.

La paranoia ha avanzado desde los años sesenta: incluso los ríos de sangre ahora son VIH positivos. Los cuerpos extraños son cada vez más virulentos y peligrosos, las invasiones insidiosas de variedad desconocida amenazan cada edificio político. La reacción alérgica a este estado de emergencia es la integración de seguridad, la política de migración y el biocontrol: el complejo médico-militar. La inmunopolítica y su vigilancia cibernética surgen juntas porque la filtración y el escaneo son diferentes dimensiones del mismo proceso; eliminan la contaminación y seleccionan un objetivo. Cada vez más Comando, Control, Comunicaciones e Inteligencia para rastrear a lxs alienígenas. ¿Para qué fue realmente diseñada la SDI [Interfaz Serial Digital]?

Nada compromete la inmunidad más completamente que el esfuerzo por asegurarla, ya que cada sofisticación de la tecnología de seguridad abre nuevas rutas de invasión más rápido de lo que cierra las antiguas. La inmunización de posguerra debilita el sistema inmunitario. Los programas de vacunación facilitan el contagio de los síndromes de inmunodeficiencia. Lxs funcionarixs corruptxs abren las arterias de tráfico y las computadoras de inteligencia están infestadas de virus. La CIA fueron los primeros traficantes de LSD. La inmunopolítica está en estado de pánico: delirante de ansiedad, desarrolla aún más las condiciones para su colapso.

Lxs europexs solían morir de enfermedades en los trópicos, cubriendo sus campamentos con mosquiteros como defensa contra la malaria. Ahora las enfermedades cibernéticas están extendiendo extraños trópicos a la metrópoli, y los sistemas de detección están explotando sin control. La red ya no filtra a lxs invasores, han aprendido a infiltrarse en las redes. Ahora, incluso los programas de prueba no son confiables, la red en sí está infectada. Esta fantasía paranoica se convierte en Skynet en Terminator 2: el sistema de defensa que se convierte en enemigo. Greg Bear ha sugerido que, desde afuera, una computadora alcanzando autoconciencia ~ parecería estar sufriendo un ataque viral masivo.

Los virus son una transmisión tangible, aunque solo los conoces cuando se comunican con vos: mensajes del Viro-Control Global. Los virus reprograman organismos, incluidas las bacterias, e incluso si la esquizofrenia aún no está programada viralmente, lo estará en el futuro. Los automatismos de financiación viral escaparon a la crítica de la economía política del siglo XIX, así como las infecciones virales escaparon a la teoría de los gérmenes del siglo XIX. Se deslizan a través de las redes a escala celular, pasando a través de las membranas de bioseguridad.

La vía de comando lineal del ADN al ARN es el principio fundamental de la genética de seguridad. El genotipo copia a Dios al iniciar un proceso causal sin retroalimentación. Pero esto es simplemente una superstición, subvertida por los retrovirus. La transcripción inversa viral cierra el circuito, codifica el ADN con ARN y cambia la cibernética a positiva.

Tim Scully compara al LSD con un virus. Incapaz de replicación autónoma, debe reprogramar el sistema nervioso humano para propagarse. Hofmann descubre el LSD mientras trabaja en una serie de productos químicos derivados del cornezuelo de centeno, y escribe sobre un «presentimiento peculiar» que lo guía de regreso al número 25: dietilamida del ácido lisérgico delta. En el control de esta programación alienígena, la sintetizó con ácido tartárico y consumió una dosis de 250 microgramos. Su primera interpretación del inicio del LSD fue pensar que estaba siendo atacado por un virus del resfriado.

Las drogas son una plaga blanda que infecta el sistema nervioso de la cibernética de mercancías. Los refrescos y las drogas fluyen uno tras otro y la guerra contra las drogas es una guerra con los mercados del futuro. El cartel de Cali es una corporación de comercialización transnacional con activos estimados de un billón de dólares, que vende cocaína a lo largo del camino de la Coca-Cola. El Nuevo Orden Mundial oscila entre el triunfo del mercado y la guerra contra las drogas. La esporádica celebración telemediática de incautaciones espectaculares de drogas simplemente distrae del inevitable fracaso del aparato de narcodefensa para detener el flujo. Un capitalismo global que lucha contra sus propios mercados de drogas es un horror auto-tóxico, una enfermedad autoinmune. El control de drogas es el intento de la especie humana de controlar lo incontrolable; de controlar la escalada en sí, tropismos programados por lxs alienígenas. Los aparatos de seguridad humana experimentan con drogas como armas y herramientas, sus soldados son apedreados, energizados y anestesiados con una variedad de productos farmacéuticos recetados y prohibidos. Sus fuerzas irregulares están subsidiadas por los ingresos de narcóticos. La guerra contra las drogas es una guerra con las drogas [the war against drugs is a war on drugs].

La guerra contra las drogas es una contrainsurgencia, una estrategia defensiva montada contra las tácticas de subversión: infiltración, invasión convergente y envolvimiento coordinado. Ya no hay seguridad, fue reemplazada por programas locos de tecnología de contrainteligencia guiada: nuevos vectores y sistemas de entrega, mezclando la carrera armamentista con el diseño de drogas, escalada a la diversidad, armas inteligentes para drogas inteligentes. La cocaína se arrastra por las costas de América Central y a través de las venas de la América corporativa, seguida de otros flujos más nuevos y más insidiosos. Los subversivos más profundos ya han entrado en el sistema. Lxs alienígenas ya están aquí, sin dejar de ser extrañxs. La guerra de guerrillas se intensifica en la dirección de la táctica; un despegue ciberpositivo de las oportunidades, una permeación no localizable, socavando todos los planes estratégicos dominantes. Toda una fauna y flora de infecciones oportunas. La estrategia tiende a desmoronarse en los trópicos. Incluso las contra tácticas tradicionales de vigilancia e interrogatorio se están volviendo obsoletas. El camuflaje se ha vuelto tan sofisticado que las personas ya no saben lo que llevan.

La estrategia siempre es cómplice del estado, con el estado actual y con el estado virtual secretado en cada ideología de resistencia e identidad oposicional. El cuerpo y el estado están bajo asedio, con drogas y otras enfermedades de software que amenazan las fronteras. El Sistema de Seguridad Humana es paranoia cristalizada, cocinada con polvo de hornear, vuelta freebase [cocaína cocida]: la última estrategia de resistencia y la resistencia final de la estrategia.

Reemplazando el enfrentamiento fálico de la guerra fría, está la guerra contra las drogas, disolviéndose en la jungla, los estados del mundo unidos en su estrategia de prohibición de autodestrucción terminal. No más sueños de un invierno nuclear. En 1990 comienza el Síndrome de China del capitalismo.

El hielo [Ice] es velocidad cristalizada. También es el nombre de Gibson para la protección de datos Intruder Countermeasure Electronics. El hielo [ice] patrulla los límites, congela las puertas, pero lxs alienígenas ya están entre nosotrxs. La entrada convergente es interpretada por la seguridad como intrusión inteligente, como una trampa o conspiración, con todo preprogramado para conectarse. Dudando de que las mujeres pertenecieran a la humanidad, Burroughs las imaginó como invasoras alienígenas. Los virus también son así. Nadie sabe de dónde vienen. Siempre llegan de otra parte, quizás incluso del espacio exterior. La humanidad es una reacción alérgica a la vulnerabilidad, pero la alergia depende de la salud del sistema inmunitario: el hielo tiene que funcionar.

Las tácticas son sutileza, o inteligencia. A medida que las cosas se vuelven más complejas, se vuelven más femeninas, pero el patriarcado prolonga la era de hielo de la humanidad. La patria es criogénica, una fantasía de preservación perfecta, cuyos antepasados de la edad de bronce aún se están descongelando en los Alpes, activos congelados bajo ataque. El calentamiento global derrite el hielo, levanta los mares, subvierte los glaciares. Los virus informáticos derriten icebergs de datos en las pantallas, quemándose a través de la escarcha bacteriana, como Burroughs explorando su frío de adicto al LSD.

La inmuno-vulnerabilidad es ciberpositiva, y sus virus no son solo infección, sino conexión; continúan entrelazándose con la matriz incluso después de que son secretados dentro del cuerpo. Pérdida de identidad, escuchar voces. Las mujeres y otrxs alienígenas constituyen un número inmensamente desproporcionado de esquizofrénicxs, congeladxs por tranquilizantes y fármacos antiesquizofrénicos. Pastillas para dormir para bloquear los sueños. Solo las drogas que exploran la integración están prohibidas.

A medida que la inmuno-política explota en el plano del software, la cultura se está convirtiendo en una zona de fuego. La cultura del caos se ha conectado a la inteligencia militar ciberiana. Las frecuencias de pulso posthumano y los dispositivos buscadores de blanco se vuelven a mezclar para acelerar los objetivos, con ritmos que se aceleran para interceptar las drogas entrantes: adicciones virtuales para adictxs estropeadxs por el rediseño. Las ciudades se transforman en selvas tecnológicas donde lxs escolares intercambian software enfermo desde la primera línea, e incluso las marcas están encriptadas: SEGA pone las edades en reversa. Gibson contrae la idea del ciberespacio de las salas de videojuegos, observando los circuitos de retroalimentación de estimulación motora, los patrones de muerte auto-diseñados. Éxtasis oscuros en cavernas de píxeles acelerados. Antes de que la realidad virtual se volviera peligrosa, ya era una simulación militar.

La transición repentina del hielo al agua, el cambio de fase, la anástrofe puntual del sistema, es un impacto en el cero convergente antes que métrico. La Tierra se está volviendo ciberpositiva.

Puede que no sepamos qué está pasando, pero nos estamos poniendo cálidxs. Solo lxs enemigxs de la inmunoidentidad pueblan el futuro.

Traducción de Proyecto Synco.

Fuente: Matthew Fuller (Ed.) Unnatural (1994).

http://www.sterneck.net/cyber/plant-land-cyber/