Futuro cyberpunk

Por Christian As. Kirtchev // Traducción de Juan Mattio

Diciembre 1998

El futuro. No es lo que vos pensás que es, si tu expectativa era de días fáciles y un cielo azul  amigable. El futuro no conocerá el sentido de palabras como “paz” o “tranquilidad”. No será una brillante y encantadora vida cotidiana.

El futuro es oscuro y gris; los copos de nieve de la transmisión de aire muerta, cantando en ruido blanco. Acero, hormigón y vidrio, fundidos con el neón y el halógeno. Cromo con leves manchas de óxido. La lluvia sucia, fluyendo por las calles en arroyos que se unen en charcos de plata. El futuro huele como polvo caliente, huele como maquinaria y electrónica. Los feos edificios de hormigón se elevan hacia el cielo gris, las nubes refractan en el azul del plexiglás. El parpadeo del neón en los muros de una calle angosta, un lugar seductor y misterioso para propósitos no muy claros. Los hologramas sobre las grandes avenidas, sobrecargando el cerebro con gigabytes de información en imágenes y sonidos… La gente -menos humana y más cirugía e implantes, menos real y más falsa, belleza irreal, inteligente, rápida…

La información global encerrada en un espacio sin fronteras ni límites. Millones de ceros y unos, pulsados durante un milisegundo, en las venas de fibra óptica, cruzando todo el planeta. Una red global para la circulación de datos desde un punto a punto a través de canales independientes. Un espacio llamado ciberespacio. Un nuevo mundo, donde la gente vivirá y trabajará al mismo tiempo  a través de las diferencias horarias y las fronteras geográficas, en un sólo lugar, y en un solo momento. Una nueva dimensión, adicta a la información, a enormes cantidades de información.

La conciencia humana no conocerá el mundo como es ahora. Distorsión psicovegetativa; alucinaciones, imposibles de distinguir de la realidad; lo artificial fusionado con lo real. Nuestro cerebro no podrá saber qué es real y qué no lo es. Alucinaciones masivas, intrusas en nuestros cerebros. Mundos y eventos generados por computadoras  se mezclarán con el mundo físico. En un momento, podrás tener el conocimiento de un área elegida al azar, recopilada por todos los científicos y filósofos en la historia de la humanidad y en otro, olvidarlo todo… biochips.

Avances en medicina, diseminados en todas las áreas de la vida. Cirugías que podrán reconstruir totalmente cualquier parte elegida del cuerpo, solo reprogramando el código de ADN. Mejoras bio-electrónicas, que permitan incrementar las capacidades humanas en muchas ocasiones. Fuerza; velocidad; visión, audición; lingüística. Nacerán nuevas drogas en la psicología. Drogas capaces de estimular la mente humana, con realidad virtual, por encima de los límites conocidos,  desbloqueando una enorme cantidad de capacidad cerebral. Drogas para el placer, mucho mejor que el significado expresado en palabras como éxtasis, trance, nirvana… Estimulantes de tonos, tan fuerte como para que cualquier militar de hoy quiera cambiar su mando, sólo para poseerlos.

La política no será sobre la base del gobierno. No habrá búsqueda de un sistema mejor. Comunismo, democracia, imperialismo, anarquía o cualquier tipo de gobierno: todos serán olvidados… Las corporaciones serán la nueva autoridad. Las fronteras políticas caerán y se levantarán unas nuevas, restringiendo así el poder de cada corporación. 

¿El cuadro social? El pequeño se volverá más pequeño; el grande, más grande. Dos niveles: hiper-pobres e hiper-ricos. Dos comunidades sin ningún punto de fusión. Dos comunidades en desarrollo independiente. Dos mundos sociales diferentes.

Este es el futuro.

La predicción está en la literatura de varixs autorxs. Una visión, apoyada por muchas otras. Una posibilidad en el progreso de este mundo, acercándose a la realidad y siguiendo una lógica, nacida en la mente de las personas que se llaman a sí mismas cyberpunks. Una variante del futuro. Un paso adelante en su realización.