Lonely boy

Por Lucía Cytryn

o de cómo Warner casteó dos veces al mismo chabón para hacer el mismo personaje diez años después

Dan Humphrey, interpretado por Penn Badgley, es un underdog de Brooklyn que se enamora de la chica #1 de la elite newyorkina. Gossip Girl es una blogger anónima que administra los rumores de unos (insufribles) adolescentes del Upper East Side de Manhattan. Casualmente, tiene una especial hostilidad hacia la crush de Dan, Serena, y toda la serie es el recorrido de esa relación de conflicto con el rumor, donde cada vez que las cosas parecen ponerse mejores en la vida de la it girl, aparece alguna foto comprometedora que le arruina el buen pasar. Como Serena es demasiado hermosa para generar empatía a las adolescentes que fuimos (la serie es de 2007: casi todas las crismoreneras de mi generación la vimos), un poco la odiamos y no nos detenemos a pensar que la piba tiene problemas de adicción porque básicamente vive una vida de acoso constante. Dan, en cambio, no es ningún fiestero, no tiene plata, es fanático de la literatura y su sueño es ser un escritor reconocido. Un chico solitario: el perfecto personaje romántico. ¿Quién es Gossip Girl? Spoiler alert: el marginado que nos gusta. Para ser justa, hacia el final de la serie ya no nos gusta tanto porque nos dimos cuenta que él también puede ser bastante “chabón” y hacer su cuota de forradas. Sin mencionar que el pibe estaba tan obsesionado que armó una página para que todo el mundo le enviara gossips y donde sus suscriptores dejaran, a cambio, el gps de sus teléfonos. Spotted: así encontraba el stalker a la chica.

El año pasado volví a ver esta serie y quedé horrorizada con los niveles de violencia machista súper explícita que contiene. Acoso, violación, abuso sexual, hiper sexualización de menores y amores tóxico-románticos son moneda corriente en esta serie targueteada para mujeres adolescentes. Ninguna sorpresa. You es más piadosa con sus espectadoras (o acaso se hace cargo, bastante mal, de la coyuntura en que se inscribe) y desde el primer capítulo Joe Goldberg, interpretado por Penn Badgley, se nos muestra como un potencial femicida. Acosador, con un misterio alrededor de la ex y, muy obvios, con una presentación de serie donde las letras están cubiertas de sangre. Joe es Dan diez años después: un librero solitario, atractivo y hipster (también de Nueva York), obsesionado con una mujer. Spoiler alert: de nuevo nos calentamos con el stalker. Aunque ahora con incomodidad, porque somos feministas pero, además, porque todo el tiempo nos ponen en contacto con imágenes de extrema violencia que no nos permiten dudar ni un segundo sobre la naturaleza femicida del tipo. En este sentido You es muy obvia, pero está bien hecha a la manera de las series droga, con un guión de manual que interpela porque habla de algo que está en boca de todes. Algunas notas sobre la serie dicen que Joe es como un Quijote moderno, un lector vuelto loco. Pero Beck, su víctima, lo describe mejor: Joe es el prince charming, que no es otro que Barba Azul.

El problema con esto es que la espectadora asiste y es testiga de la psicopatía de Joe y no es engañada como sus víctimas (y hablo en femenino porque el targuet de You son claramente las mujeres). Y empatizamos con él sobre todo porque las mujeres que lo rodean son tan desagradables y estúpidas que no nos enamoran. Entonces, si admitimos que el femicida es el príncipe heteronormado y no un psicópata solitario, como descubre Beck al final en su epifanía feminista (su único momento interesante y más o menos profundo), estamos forzosamente desmintiendo el relato y al personaje que la propia serie construyó, presentado de tal manera que: primero, no quedan dudas de es un psicópata y, segundo, ¡igual nos gusta! Pero, ¿son los femicidas psicópatas encantadores? La respuesta es no. La serie se ocupa de mostrarnos esto con un contrapunto en el personaje de Ron, pareja de la vecina de Joe, un borracho violento y arquetipo del macho. Pero, como dice su propia víctima, “no escriben libros sobre mujeres como yo”. La epifanía de Beck puede ser leída del mismo modo: un corrimiento del punto de vista donde, bastante de la nada, se llega a la conclusión inexorable de que la violencia machista la ejercen (también) los que parecen buenos. La objeción a Beck es que si hubiera escuchado a su amiga Peach Salinger no hubiese seguido con Joe; su mejor amiga siempre lo vio como un freak y un criminal.

La serie nos muestra con poca prolijidad distintas perspectivas: el tipo es un psicópata hot / el tipo es un femicida que da miedo. La verdad es que el punto de vista es más que nada la del psicópata, y entonces no es nada nuevo. El actor incluso recibe tweets que dicen cosas como “secuestrame”. El hecho de que hayan casteado al mismo pibe para hacer de un personaje tan similar también dice algo sobre esto. Dan Humphrey crece para convertirse en Joe Goldberg y la narración sobre la violencia machista nos sigue poniendo en la perspectiva del hombre, porque él es un psicópata excepcional, o un chico solitario, o ¿un pobre chabón? Dan y Joe no tienen grupos de amigos varones porque entonces los relatos tendrían que mostrarnos que el acoso por redes sociales sucede también en sus grupos de whatsapp, que las violaciones también son en grupo y que los femicidas tienen cómplices. O sea, la realidad.
Pero nosotras también crecimos.

o de cómo Warner casteó dos veces al mismo chabón para hacer el mismo personaje diez años después)