¡Vámonos!, o cuando Yuri Gagarin abrió la puerta al cosmos

Por Pedro Perucca

A 59 años de su vuelo histórico, recordamos la hazaña del camarada Yuri Gagarin, el primer ser humano en abandonar la cuna de la humanidad y abrir las puertas del espacio.

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En el 59 aniversario del histórico vuelo que llevó al cosmonauta soviético Yuri Gagarin al espacio, desde Synco lo recordamos con amor y respeto eternos, como debería hacer toda persona de bien de este planeta que fue observado por primera vez desde el espacio por los ojos de un camarada.

Como para cumplir con todos los requisitos del héroe comunista, en su juventud Yuri fue obrero metalúrgico hasta que a los 20 años aprendió a pilotear aviones en el aeroclub de Sarátov. Cuenta la leyenda que su amor por el vuelo nació cuando un avión de la URSS fue derribado en las afueras de su pueblo durante la Segunda Guerra y con unos amigos lograron mantener oculto al piloto de las razzias de los ocupantes nazis. En 1968, poco después de la prematura muerte del conquistador del cosmos, su pueblo natal directamente tomó el nombre de Gagarin.

En los inicios de la carrera espacial, la Unión Soviética aventajaba claramente a los Estados Unidos en la carrera espacial, después de haber puesto en órbita al Sputnik y de haber enviado al primer ser vivo al espacio en 1957. ¡Honor y gloria a la camarada perra Laika! En 1959 Yuri, que había logrado sus alas de piloto dos años antes, se presentó como candidato al programa espacial soviético y finalmente fue seleccionado para la hazaña de entre más de 6 mil pilotos voluntarios. Además de sus excelentes notas contaba a su favor con su escasa altura de 1,57m, lo que lo hacía ideal para el pequeño módulo habitable de la nave Vostok I.

El 12 de abril de 1961, pocos antes de emprender su vuelo histórico, Yuri dejó su mensaje a la humanidad: “Dentro de pocos minutos la poderosa nave cósmica me llevará a las lejanas extensiones del universo. ¿Qué puedo decirles en estos últimos minutos, antes de despegar? Toda mi vida me parece ahora un instante maravilloso. Comprenderán que me es difícil examinar mis sentimientos ahora, cuando se me propone realizar este primer vuelo en la historia. ¿Alegría? No, no sólo es alegría. ¿Orgullo? No, no sólo es orgullo. Experimento una gran felicidad. (…) Pero pienso también en la colosal responsabilidad que asumo. Ser el primero en realizar lo que han soñado generaciones de personas, el primero en trazar el camino de la humanidad hacia el  cosmos”.

Después de dedicar el primer vuelo cósmico a sus compatriotas comunistas, Yuri dijo “¡Vámonos!” y salió al espacio con el nombre clave de Kedr (cedro) y una pistola por si caía en territorio enemigo en plena guerra fría. En apenas 108 minutos, a más de 24 mil kilómetros por hora, completó una órbita al planeta. Si bien no es cierta la frase que luego se le atribuyó de “He estado en el espacio y aquí no hay ningún Dios”, sí hay registro de su reflexión después de ver por primera vez a nuestro planeta natal desde afuera: “Tras volar alrededor de la Tierra en una nave espacial, vi lo hermoso que es nuestro planeta. ¡Conservemos y aumentemos esta belleza, no la destruyamos!”

El reingreso de la Vostok I a la atmósfera se complicó al no desprenderse de una parte de la nave, que finalmente se soltó por el calor, y luego un fallo del sistema de frenado lo hizo caer en un campo de papas de la provincia de Sarátov, a unos kilómetros de la ciudad Engels. Una campesina de una granja colectiva que lo vio aterrizar en paracaídas le preguntó si venía del espacio y Yuri, que sabía que cada palabra que pronunciara quedaría en la historia, respondió: «Ciertamente, sí. Pero no se alarme, soy soviético».

Un 12 de abril el bicho humano probó su capacidad para viajar al espacio. Como dijo Konstantin Tsiolkovsky, padre de la cosmonáutica: “La Tierra es la cuna de la humanidad, pero uno no puede permanecer en la cuna para siempre”. Si el capitalismo no destruye antes el planeta, puede que en algún momento los viajes espaciales formen parte de nuestra vida. Y siempre recordaremos que Yuri fue quién dio el primer paso. ¡Honor y gloria eterna al camarada cosmonauta Yuri Gagarin!

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