Los nuevos apócrifos, de John Sladek (parte 5.3)

En esta nueva entrega de Los Nuevos Apócrifos. Guía de ciencias extrañas y creencias ocultistas, John Sladek se ocupa de desenmascarar a una serie de dudosos médiums que se hicieron famosos gracias a sus visiones imposibles, de tipo rayos X, fotografías «espirituales» o hermosas «pensamientografías» que logran hacerse visibles sobre película sensible. Hace algunas semanas comenzamos a reeditar esta joya originalmente aparecida en español en la revista argentina de ciencia ficción El Péndulo y esperamos completar el libro en 24 entregas.

Traducción: Carlos Gardini. Dibujos: Alfredo Grondona White. Transcripción: Pedro Perucca

Visiones viciadas

Cesare Lombroso parece uno de esos afortunados que se topan con lo maravilloso y lo inexplicable donde quiera que van. Cuando no estaba ocupado con la fisiognomía criminal o la gran Eusapia, Lombroso localizó a una mujer que

habiendo perdido el poder de ver con los ojos, veía tan claramente como antes con ayuda de la punta de la nariz y el lóbulo de la oreja izquierda. 1

Otro afortunado es Jules Romain, quien además de ser un entusiasta de la ESP, ha escrito Visión sin ojos para demostrar que todos tenemos nervios visuales microscópicos, y en verdad un miniequipo óptico completo en todo el cuerpo. La piel puede detectar así la forma y el color, lo cual probablemente explica por qué los ciegos nunca han tenido problemas con los semáforos.

El bioquímico checo Milan Ryzl ha descubierto un sujeto, Pavel Stepánek, que afirma poseer una clase especial de visión de rayos X. Un experimentador guarda naipes en un sobre, blancos de un lado y negros del otro. Stepánek es capaz de decir cuáles sobres contienen naipes con el lado blanco hacia arriba con sólo manipular los sobres. Desde luego lo único notable de esta hazaña es la construcción de los sobres mismos. Están fabricados con dos piezas de cartón enganchadas por los bordes. Torciéndolos ligeramente, Stepánek puede atisbar los naipes de adentro. Cuando un psicólogo lo puso a prueba con naipes de plástico especiales que imposibilitaban esta artimaña, la visión de Stepánek volvió a la normalidad. Aunque ya no oímos historias sobre detectives que toman fotografías de los asesinos de la retina de las víctimas. Otros rumores siguen ocupando los titulares. Recientemente un periódico norteamericano publicó un cable con el título MUCHACHO SIN OJO PRESUNTAMENTE VE CON CUENCA OCULAR. EN VISION DE RAYOS X. 2 El fotógrafo independiente a quien se despachó para cubrir la historia para un tabloide popular sufrió repetidos escalofríos en la médula, pues una y otra vez ese niño de nueve años veía cosas con la cuenca vacía, y lo que es más, veía a través de ellas. El niño había perdido un ojo hacia tres años. Cuando le ponían un parche en el ojo sano, podía ver claramente una lámpara de flash, un flash, un peine y palabras escritas en una libreta. La demostración sobre visión de rayos X vino cuando le alcanzaron la máquina de flash. Dijo que veía una pila eléctrica. El reportero le preguntó de qué clase. El niño deletreó Ever Ready por Eveready, una marca tan popular que la mayoría de nosotros casi no podría nombrar otra

Yo ni siquiera sabía qué clase de pilas tenía en el flash de modo que lo abrí y por cierto que era una pila Ever [R]eady. Fue inquietante. 3

También se afirmaba que el niño podía leer la etiqueta en la parte de atrás de una nevera. Visión de rayos X no es el nombre más apropiado, pues ninguna radiación conocida, X o lo que fuere, puede a la vez penetrar el metal de una nevera y detenerse en la tinta de una etiqueta. Lo que se necesita aquí es una explicación. No tanto de por qué el niño puede ver a través de algo, sino de por qué el reportero no puede ver a través de nada.

Dos citas del artículo delatan la broma del niño:

El niño debe tenerlo [el objeto] a la distancia más o menos apropiada, o sea entre 3 y 20 pulgadas, y tiene que estar bien iluminado.

[EI niño] debe menear la cabeza para tener un indicio de lo que trata de ver […].

Lo que está haciendo es escudriñar el objeto a través de la hendija entre su cara y el parche que tiene sobre el ojo normal.

Hace tiempo que tretas ligeramente más sofisticadas son utilizadas por los telépatas de circo, que se dejan vendar los ojos y luego tratan de conducir un auto o dispararle a un blanco móvil. La venda habitual empieza con una gran bola de pasta (en otros tiempos, un guante de cabritilla plegado) apretada contra el hueco de cada ojo. Sobre esto se sujeta con fuerza un vendaje opaco, y encima una capucha negra cuyos cordeles se atan alrededor del cuello.

De acuerdo con Carl Hertz, 4 la primera parte del truco consiste en sujetar el vendaje con fuerza. Mientras se hace esto, el mago contrae las cejas para tensar el vendaje. Una vez que le ponen la capucha, simplemente alza las cejas y el vendaje sube con ellas, descubriéndole los ojos.

La capucha tiene dos capas de tela. La capa exterior es de material delgado y transparente, y el forro es grueso. Así cualquier espectador podría echarse la capucha en la cabeza y ver que es opaca . Pero cuando se tironean los cordeles, el forro del frente se pliega, dando una visión clara a través de la capa exterior, hacia afuera, aunque impidiendo con su negrura que cualquier espectador lo note.

Lamento haber arruinado este bonito truco a unos cuantos magos, pero lo cierto es que otros han abusado de él repetidamente en los últimos cincuenta años, en demostraciones de “segunda visión”.

Fotografía espiritual

Este tema ha sido investigado por Simeon Edmunds, quien comenta:

Aunque ha habido muchos médiums “mentales” de elevadísima integridad, y algunos médiums “físicos” a los que nunca pudo sorprenderse en falta, ningún fotógrafo profesional de espíritus, en ningún nivel, pudo eludir denuncias convincentes sobre su deshonestidad.

Parece que esta chifladura empezó en 1862, cuando W. H. Mumler, de Boston, tomaba un retrato de alguna persona viviente y terminaba entregándole una fotografía donde la mostraba en compañía de figuras pálidas y fantasmales. El truco, que tuvo muchos imitadores en Europa y Estados Unidos, no era más que la doble exposición.

En París, Edouard Buguet pronto empezó a hacer retratos espirituales de celebridades y los parientes difuntos de sus muchos clientes. Lo sorprendieron en 1875 y confesó el fraude. Pergeñaba la mayoría de esas imágenes fotografiando recortes de cartón, máscaras, etc. Muchos clientes de Buguet insistían en que las fotografías de ellos eran genuinas, aún después que la polida francesa demostró que eran falsas.

Las dudas sobre la obra del fotógrafo de espíritus británico William Hope se suscitaron en 1908, cuando dos de sus clientes afirmaron que uno de los “extras” fantasmales de Hope era un pariente cercano. Pese a todo Hope siguió practicando y se las ingenió para embaucar a Conan Doyle y a varios investigadores psíquicos eminentes. Pero fue desenmascarado por diferentes grupos de investigación en 1920, 1922 y a principios de la década del ’30. Su método consistía en pedir al cliente una foto del pariente muerto. Hope luego copiaba la imagen en una placa que entonces marcaba pero no revelaba. Cuando el cliente posaba para un retrato, Hope usaba la placa marcada y el resultado era la imagen del muerto revoloteando consoladoramente alrededor del vivo.

Una tal Ada Ema Deane celebró un Día del Armisticio con una fotografía espiritual. Muestra ceremonias de entrega de laureles, mientras arriba el cielo está poblado de diminutas caras espirituales, presuntos soldados. Algunas, sin embargo, resultaron ser fotos de estrellas de fútbol (vivitas y pateando) copiadas de fotos periodísticas.

 El último fotógrafo espiritual británico de cierta fama fue un dentista, John Myers, cuyo espíritu guía (otro pielrroja llamado Pie Negro) le decía de antemano cuál cara espiritual aparecería en la foto terminada. Myers fue desenmascarado en 1932.

Esta breve lista contiene la mayor parte de los trucos de la fotografía espiritual utilizados en el pasado:

1. Placas trucadas con espíritus expuestos de antemano.

2. Cambio de una película preparada por una sin preparar.

3. Doble exposición.

4. Incorporación de una imagen en la cámara o lente.

5. Deslizamiento de una diapositiva en la película o placa.

6. Borroneo de la película con luz u otra radiación.

7. Fondo preparado donde el flash puede iluminar una imagen.

8. Introducción de una imagen por un orificio de la cámara.

9. Doble impresión con dos negativos

10. Collages, retoques, etc.

11. Uso de película o filtros especiales con fondos preparados.

12. Raspaje o retoque de negativos.

13. Exposición prolongada a luces móviles, etc.

14. Imaginación para seleccionar detalles casuales del fondo y “ver” fantasmas.

La mayor parte de estas posibilidades están enumeradas en 100 años de fotografía espiritual, del mayor Tom Patterson 6. El parece creer que algunas fotografías de espíritus no pudieron producirse mediante ninguno de estos métodos, y por lo tanto han de ser genuinas. Esto implica un exceso de optimismo, por dos razones. Primero, esos métodos pueden utilizarse habilidosamente, o en combinación, como para evitar que el ojo inexperto los detecte. Segundo, la lista es sólo parcial; existen miles de maneras, y se descubren más constantemente, de producir efectos fotográficos extraños. (Recientemente dos muchachos revelaron que sus excelentes fotografías de OVNIS, que aparentemente hablan engañado a algunos expertos, podían hacerse pintando el OVNI en un panel de vidrio y fotografiándolo con el cielo de fondo).

En todo caso, Patterson reproduce treinta y seis fotos que desmienten sus argumentos, pues todas pudieron producirse mediante trucos, y varias son fraudes probados de personas como Mumler, Hope, la señora Dean y Myers. La figura 35 de Patterson, una doble exposición muy común, tiene la leyenda: “La fotografía que ha sido tema de tantas controversias no podía ser sino una fotografía de espíritus”. En el texto dice:

Desde el punto de vista de la fotografía normal, la figura 35 es claramente una doble exposición, pero desde el punto de vista de las posibilidades espirituales (!) es claramente una manifestación supranormal.7

Expedición Polaroid

Por último, Ted Serios, el hombre con la “inquietante habilidad para proyectar sus imágenes mentales directamente a la película fotográfica”, según sucinta petición de principio de la cubierta del libro. El libro que viene adentro es El mundo de Ted Serios, de Jule Eisenbud, doctor en psiquiatría.8 El texto de la cubierta se explaya luego sobre el escepticismo* inicial del doctor Eisenbud, que fue rápidamente desbaratado por las primeras imágenes de Serios.

Las sesiones descriptas por Eisenbud se celebraron principalmente en el living de sus colegas. Serios empezaba la velada empinando el codo, fumando sin parar y toqueteándose la ropa. Las cámaras y películas las proporcionaban los observadores. Serios prefería que la habitación estuviera bien iluminada y que la cámara fuera una Polaroid 95 con luz de alarma. A veces la cámara particular se elegía entre varias, al azar. Se la graduaba en infinitud, o se le quitaba el cilindro de la lente. De vez en cuando se sacaban fotos de control para cerciorarse de que Serios no se limitaba a tomar detalles de la habitación.

Su técnica fotográfica variaba. A veces se apuntaba la cámara a la cabeza. A veces otra persona la sostenía, o disparaba el obturador, o ponía la mano en la abertura de la lente.

Los primeros intentos eran casi siempre fotos “negras”, o sea fotos sin exposición. Cuando la abertura de la lente estaba cubierta con cinta, Serios producía “blancas”, fotos de luz difusa. Estos tipos no son anormales en tales circunstancias.

A Serios le gustaba usar algo que él llamaba su “adminículo”, que inevitablemente despertaba sospechas. Era simplemente un tubo corto, o bien un cuello de papel improvisado. Algunos de sus adminículos estaban cerrados en un extremo con celofán claro y en el otro con película ennegrecida. Otros eran simples tubos abiertos. Todos los adminículos eran atentamente examinados por los observadores antes, durante y después de las sesiones, y ninguno parecía tener nada capaz de producir imágenes. Serios afirmaba que sólo servían para evitar interferencias de luz.

Serios no sólo parecía proyectar imágenes mentales en la película, sino que también apuntaba a blancos específicos. La primera sesión con Eisenbud, en un cuarto de hotel, es típica. Eisenbud le dio la cámara y la película y trajo, porque alguien se lo sugirió, fotos en un sobre opaco, como “blancos”.

Para la foto número 1, Serios dijo que intentaría una foto borrosa o bien un punto chico y un punto grande, o bien un signo más. Salió una foto negra. En la número 2 trató de proyectar un blanco oculto de Eisenbud (una instantánea del Kremlin), que según dijo en voz alta era “Una entrada, una calzada o una vereda”. Negra. Número 3, mismo blanco, describió “un grupo de edificios con dos personas”. Negra. La número 4 fue otro blanco oculto, otra vista del Kremlin. Según él, “Una casa blanca, con maderas blancas y techo verde”. Negra. Número 5, mismo blanco, intuyó “una línea blanca, parte de un edificio, tablas blancas”. Negra. Se dejaron de lado los blancos. La número 6 salió borrosa. La número 7 negra. A esta altura todos estaban aburridos excepto Serios, que estaba bastante ebrio.

La número 8 asombró a todos. Era un borroso círculo irisado que contenía el fragmento desleído pero reconocible de una torre. La número 9 era muy oscura, pero mostraba la esquina diminuta de un edificio cuadrado, cerca del borde del marco. La número 10 era brumosa. La número 11 muy oscura, pero se veían los perfiles borrosos de un edificio inequívoco, incluyendo un letrero: “Stevens”. Según esta evidencia la “pensamientografía” de Serios parece notable. Aquí produjo tres fotos con la cámara y la película de un hombre a quien nunca había visto. Pero, tras muchos meses de prueba, se traslucieron otros aspectos interesantes de su habilidad :

1. Serios no era tan clarividente como para ver a través de sobres de papel. Se equivocó en sus conjeturas sobre los dos blancos ocultos, aunque sabía que eran edificios, y tanteó en seis direcciones para el primero, cuatro para el segundo. El Cuadro 18-1 muestra sus logros en sesiones con blancos. Nótese que Serios hizo dos aciertos definidos, cada cual en una ocasión en que conocía el blanco. En un caso (nro. 5) él mismo eligió el blanco. En el otro, Eisenbud no estaba presente (nro. 14). e ignoramos cuáles eran las condiciones de verificación.

2. Para blancos conocidos, la pensamientografía de Serios requería un día o más para operar. En el cuadro. esto pasa cuatro veces.

3. A menudo Serios era capaz de producir algo similar al blanco (conocido), a partir de un repertorio fotográfico limitado.

4. A menudo parecía saber de antemano cómo lucirían sus propias producciones.

Al pasar el tiempo surgieron otras peculiaridades. En más de cuarenta sesiones, Serios produjo de diez a cuarenta fotos en cada una. Casi siempre era vigilado celosamente por observadores y las películas y cámaras eran controladas cuidadosamente, pero las otras condiciones no eran rigurosas El poder de Serios solía aparecer tarde en la noche, cuando los observadores eran presa del tedio, la fatiga y la negligencia. Además, un living está lleno de escondrijos para aparatos secretos (cortinas, muebles blandos), y Serios estaba toqueteándose la ropa continuamente (quitándose los zapatos y las medias, vaciando bolsillos, etc.). Sólo una vez fue desnudado hasta la cintura y registrado.

En cambio, una demostración pública ante la rama local de la Asociación Psiquiátrica Norteamericana fue supervisada más cuidadosamente. Aquí Serios fue desnudado, recibió ropa interior nueva y fue luego vestido con un mono. Se le tomaron sesenta fotos en estas condiciones. Todas menos dos fueron blancas y negras; las otras dos eran burbujas blancas, tenues y redondas. Eisenbud las identificó entusiastamente como senos o medialunas, pero otros psiquiatras eran menos fáciles de impresionar.

Así podemos añadir dos puntos más a la lista descriptiva:

5. El poder de Serios funcionaba bien cuando la observación tal vez era poco atenta.

6. El poder parecía esfumarse del todo en condiciones rigurosas que incluían un registro integral.

Eisenbud explora extensivamente el carácter de Ted Serios. Había robado autos, asaltado tiendas y desertado de la Marina. Insinúa capítulos más oscuros de su vida. Serios fue alcohólico (pocos alcohólicos son completamente sinceros), exhibicionista e impostor (una vez, cuando lo arrestaron, se hizo pasar por el doctor Eisenbud). El escrutinio serio de los psiquiatras lo impresionaba poderosamente, de modo que tenía un motivo para seguir adelante con las sesiones.

Por último, Eisenbud mismo lo pescó cometiendo una travesura (apretando subrepticiamente el obturador de la cámara cuando pensaba que nadie lo miraba) pero siguió creyendo en él (como Soal en los niños galeses). El punto siguiente, pues:

7. Serios era fraudulento, había practicado el engaño, la mentira y la impostura, y estaba motivado para obtener resultados.

La motivación de Eisenbud sin duda era creer. Primero, se tomó ciertas molestias para ir a verlo a Chicago. Segundo, aún antes que hubiera terminado la primera sesión, él admite que el nivel de sus propias observaciones había decaído del escrutinio cuidadoso a esto:

No noté cuál extremo del tubo estaba hacia arriba. […] De nuevo no noté (y tampoco Jon) cuál extremo del tubo estaba hacia arriba (aunque verlo no habría cambiado en nada las cosas). 9

Esto antes que se hubiera materializado alguna imagen.

Eisenbud además interpretó algunos yerros del modo más amable posible, “leyendo” en ellos retruécanos verbales y visuales.

Por ejemplo, tómense las fotos que Serios produjo cuando buscaba el submarino Thresher (Cuadro 18, nros. 14 y 15): partes de la foto de una revista que tenía la madre, y la cabeza de Isabel ll. La interpretación freudiana de Eisenbud destaca que el nombre de la madre de Serios era Esther, de modo que encuentra esta correspondencia entre nombres:

Una hipótesis elaborada, cuando se tiene en cuenta una nota escrita por el Serios conciente:

Sí, soy un borracho vagabundo con bajo cociente intelectual Robo pero […] diré que hago el bien Defiendo gatos Perros Palomas Pájaros y niños 10

Si el inconsciente de Serios es capaz de códigos elaborados, deberían resistir el análisis, lo cual no sucede con el citado anteriormente. También podríamos comparar el apellido de soltera de la madre, MacNeil, el nombre del padre, August, y el submarino Nautilus:

“August” desde luego alude a la augusta monarca. El sólo hace coincidir cuatro letras de Elizabeth Regina con Theresher, pero tres pueden coincidir con el título completo de cualquier príncipe o princesa real (HRH)** y cuatro con el de HRH Edward, Su Alteza Real Eduardo. (¿Será sólo coincidencia que el apodo del príncipe fuera “Ted”? Sí.)

Mediante otra contorsión, Eisenbud equipara el blanco, CHARleston, con el resultado, la pirámide de DaCHOUR. Una ecuación similar podría producir EiSENbud = SENilidad. Entonces el punto final:

8. Eisenbud no era un observador o intérprete completamente imparcial.

Los ocho puntos de la enumeración son coherentes con el fraude, a saber, la introducción de fotos preparadas. Sólo nos falta el método.

Ese método es concebido por el británico W. A. H. Rushton, psicólogo y experto en problemas ópticos. En un articulo11, Rushton examina la pregunta clave, “¿es luz lo que forma las fotos de Serios?”, y descubre que la respuesta es sí. El método de Serios opera exactamente como la luz pues requiere cámara y película para formar una imagen, afecta las partículas químicas de la película y la fotoemisión de electrones de una cámara de TV, se introduce por la abertura de la lente, etc. Más aún, la imagen se introduce por la parte frontal, de modo que los letreros de los edificios no quedan como en un espejo.

Rushton supone pues que Serios debe generar un cuerpo luminoso que revolotea ante la cámara para proyectar una imagen dentro de ella. Un cuerpo con luz propia seria visible, de modo que él postula que usa la iluminación brillante que Serios siempre insiste en tener.

Si la imagen luminosa pasa inadvertida debe ser pequeña y estar cerca de la lente, probablemente en el “adminículo” cuyo interior apunta a la cámara. pero está vacío cuando se lo examina antes o después de la función.12

Por último, Rushton construyó personalmente versiones de un cuerpo semejante. Se los muestra en la Figura 18-1. Este cuerpo es un hemisferio de vidrio con un cilindro de vidrio debajo, en la forma (a), que tiene que estar embozado para impedir interferencias de luz. La forma (b), diseñada en ángulo de 45 grados, no necesita camuflaje. Este adminículo tiene una media pulgada de longitud, o sea el tamaño aproximado de un grano de arroz. Si se le adhiere un cuadrado de microfilm y recibe mucha luz, puede proyectar una imagen clara a través de una cámara sin lente y en la película.

El doctor Rushton evita deliberadamente manifestar escepticismo sobre Serios. Simplemente señala que este adminículo es el medio para lograr imágenes pensamientográficas. Si Serios materializa algo del éter para fabricar sus imágenes, ese algo debe tener este aspecto.

La otra alternativa es que Serios use algo como esto, hecho de vidrio o plástico, para lo cual selecciona cuadrados de microfilm con un par de días de antemano.

Los observadores lo habrán mirado con atención, ¿pero con cuánta atención? Este adminículo podría estar oculto bajo el cuello, en una media, en la boca, o sujeto al dedo con cinta adhesiva. Pudo haber expuesto algunas películas usándolo cuando nadie lo miraba… como cuando lo pescó Eisenbud. Y simplemente pudo haber tirado el adminículo al suelo después, recogiéndolo más tarde. Eisenbud destacó que las imágenes de cualquier sesión eran sobre “dos o tres temas”, lo cual indicaría dos o tres aparatos grano-de­arroz, cada cual con su cuadrado de microfilm. No es de extrañar que no pudiera pensamientografiar después que lo registraron desnudo.

Ahora sería fácil para Eisenbud preparar un experimento genuino para comprobar si Serios utiliza un artefacto de esta clase sólido o etéreo. Sospecho que tan pronto se organice un experimento de este tipo su poder pensamientográfico empezará a fallar, y que luego Eisenbud intentará explicar por qué falló en esa precisa ocasión, etcétera, etcétera.

Parte 1.1 Parte 1.2 Parte 1.3 Parte 2.1 Parte 2.2 Parte 2.3 Parte 3.1 Parte 3.2 Parte 3.3 Parte 4.1 Parte 4.2 Parte 4.3 Parte 4.4 Parte 5.1 Parte 5.2

Fuente: “Los Nuevos Apócrifos” (R) John Sladek. En El Péndulo Nro 7. Segunda Época, de marzo de 1982, Se puede acceder a la versión original en PDF en este link.

*Escepticismo sobre Serios, pero no sobre los fenómenos psíquicos, pues Eisenbud había escrito muchos artículos sobre el tema, y un libro, El uso de la hipótesis de la telepatía en psicoterapia, 1952.

**His o Your Royal Highness, “su alteza real” (N.d.T.)

Notas

1. Hansel. p. 209.

2 Intemational Herald Tribune, 23/8/1971.

3 Ibid.

4 Carl Hertz, p. 282.

5 Edmunds, p. 114.

6 Tom Patterson, 100 Years of Spirit Photography (Londres, Regency Press, 1965).

7 Ibid., p. 48.

8 Jule Eisenbad. The World of Ted Serios (Londres, Jonathan Cape, 1968).

9 Ibid. pp. 29-30.

10 Ibid., p. 309.

11 W. A. H. Rushton, “Serios­Photos: If Contrary to Natural Law, Which Law?”, Journal of the Society of Psychical Research, vol. 44, nro. 736, junio 1968, pp. 289-93.

12 Ibid.