Sombra y luz de Rafael Pinedo

// Por Lucía Vazquez

Lucía Vazquez reseña Inmersión. Una imagen proyectada sobre Rafael Pinedo, de Mariano Vespa, una investigación biográfica publicada hace algunos meses por Tren en movimiento ediciones que ganó el premio de novela María Elena Walsh en 2019.

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Este año se publicó el libro de Mariano Vespa sobre Rafael Pinedo, una figura de nuestra literatura tan fascinante como enigmática. Ganador del premio María Elena Walsh de novela 2019, el texto breve (menos de 90 páginas, que incluyen material fotográfico) resulta un ejercicio de inmersión dispersa pero profunda en la vida y obra del creador de Plop. Vespa, que viene sobre todo del periodismo cultural, ensaya un perfil biográfico que incluye su propia práctica de indagación, al punto que, por momentos, el “yo” que enuncia cobra mayor protagonismo que el propio Pinedo. De ahí la imagen proyectada que completa el libro del título. Quizá, porque la figura de este escritor de culto ha tenido desde su muerte una influencia descomunal, como si no fuera posible hablar de Pinedo sin señalar cómo su imagen echa luz y sombra en quienes lo leen. Además de dejarnos la joya que es Plop, un libro que sigue siendo único a veinte años de su primera publicación, también están las dos obras publicadas post-mortem en Interzona: Frío y Subte. Gran parte de su potencia radica en lo que plantó a futuro, su influjo en la producción y la crítica literaria posterior.

Inmersión es un texto híbrido que combina el testimonio oral de quienes conocieron a Pinedo, la investigación biográfica -que echa especial luz a la historia de su apellido- fotos familiares, la narración del proceso de escritura. Vespa se muestra especialmente interesado por los géneros autorreferenciales, y en este caso, es interesante cómo le hace espacio a un escritor que tuvo tan poco tiempo para hablar de sí mismo. Cuando en 2002 Plop gana el premio Casa de las Américas, Pinedo era apenas conocido para la crítica. Indagando en su historia personal, nos enteramos de que sus contactos con el mundo literario no eran pocos ni menores: desde haber hecho taller con Laiseca hasta contar con la bendición de Fogwill. Vespa afina la imagen que se construyó de Pinedo, la de ser un hombre que venía del lado de la computación que se había lanzado a escribir una de las obras más importantes de la literatura de nuestro siglo, proponiendo un recorrido biográfico que nos devela a un Pinedo actor, escritor, muy ligado al mundo artístico y -por familia- militante. Hay en el libro una serie de datos/reliquias que, como los restos que habitan la llanura en la que vagan Plop y su tribu, se van significando casi por casualidad. Emulando de alguna manera la cadencia de Plop, el texto de Vespa va armando la imagen de un hombre como si de una tribu perdida se tratara. La fragmentación de la información, la inquietud narrativa que no se queda en la linealidad, contribuyen a ampliar la fotografía viva de un escritor que se murió demasiado pronto.

Hay en Inmersión un buen espacio dedicado a Plop, y esta estrategia contribuye a reconstruir a un Rafael Pinedo que no puede ser separado de su obra. Novela y hombre están conectados con indistinción: luego de leer Inmersión no queda solo la sensación de que “Pinedo es el autor de Plop” sino de que Plop es la obra de Pinedo. En este sentido, el libro de Vespa es completamente efectivo y muy lúcido a la hora de construir la figura del autor real, un hombre que en su vida no podía estar más alejado del sadismo y la crueldad del mundo ficcional que se propuso crear. Al parecer Pinedo intuía, igual que muchxs, el “devenir apocalíptico de la historia argentina” y en plena crisis de 2001 concibe una imaginación no didáctica de un futuro que también es un pasado. Juntando sus influencias literarias, sus deseos personales (como querer publicar Plop en Minotauro), su manejo del lenguaje despojado por venir del mundo de la computación y su increíble sensibilidad de época, Pinedo escribió, pulió y reeditó una novela que hoy es un ícono de la literatura de género en nuestro país. Incansable, escribió hasta el último momento, pero su muerte abrupta no le permitió seguir indagando en esa brecha que había abierto, una brecha entre siglos, que de alguna manera permitiría la entrada de la ciencia ficción en la escena literaria contemporánea.

Al modo de Plop, entonces, el fragmento produce la sensación al final del libro de que nos faltaron cosas y hay que volver. En este sentido Inmersión es un libro al que regresar varias veces, intuyendo que se encontrará algo nuevo cada vez. Como quedarse mirando esas fotos viejas que dejan ver un elemento que se nos había pasado. La figura de Rafael Pinedo es también eso, y este libro nos guía de manera efectiva y afectiva en su arqueología.